La asesoría conductual como una ayuda en el manejo y, por sobre todo, en la prevención de problemas de comportamiento en nuestras mascotas.

 

Todos hemos mirado alguna vez a nuestro cachorro (o no tan cachorro) sentado junto a la evidencia de sus más recientes destrozos, mientras ladra vuelto loco al perro del vecino o mientras nos salta en la cabeza buscando juego a las 3 de la mañana un día de semana, y nos hemos preguntado ¿Estaré viviendo con un monstruo? ¿Es esto normal en un perro o es un problema del que debería preocuparme? ¿Es culpa mía? ¿Cómo hago que pare? Confieso que yo misma lo pensaba mientras veía, hace muchos años, un charco de orina en mi almohada, regalo de mi cachorra de 6 meses.  Las respuestas a estas preguntas no son siempre fáciles, sobre todo si no tenemos formación en el área del comportamiento, y por eso las asesorías conductuales son una herramienta vital para la sana convivencia con nuestras mascotas.

Para aclarar conceptos, hablaremos de comportamiento normal ante cualquier conducta que sea natural o esperable para un animal y que corresponda al contexto, a su raza, edad, sexo, temperamento, u otros; por otro lado hablaremos de comportamiento anormal cuando la conducta no sea normal o esperable, o no corresponda al contexto, a la raza, edad, sexo u otros; y un problema de conducta será cualquier comportamiento, normal o anormal, que nos genere un conflicto o sea una complicación para nosotros.  Por ejemplo, que un cachorro muerda objetos cuando está cambiando sus dientes es normal, pero si se muerde a si mismo hasta hacerse daño es anormal, y si constantemente está mordiendo mis muebles o zapatos será un problema, y aquí es que necesitamos ayuda para manejar este comportamiento normal, pero problemático.

Nuestro estilo de vida ha cambiado mucho con los años, nuestros perros ya no son sólo una herramienta de seguridad o un compañero de cacería como décadas atrás lo eran. En su mayoría, dejaron de ser animales de patio y pasaron a ser miembros activos de nuestras familias compartiendo nuestra casa, cama, rutina, etc… Este cambio de vida, sin embargo, no vino sin un costo. Esta mayor cercanía a nuestras mascotas hizo más evidente las enormes diferencias en las maneras que tenemos de comunicarnos y relacionarnos y es aquí donde empezaron los problemas, porque lo que es normal para un perro es un problema para mi, y lo que es normal para mi puede ser un problema para mi perro. Solo por dar un ejemplo podemos hablar de las mordidas en los perros (una herramienta clave en la comunicación canina, y un problema grave para nosotros) y los abrazos en las personas (una demostración de afecto y cercanía humana que para un perro puede parecer una agresión directa).

Todo esto hace que hoy en día sea más y más común escuchar la palabra  “especialista en conducta” o saber que alguien necesita una consulta con un Etólogo para su mascota o está buscando a un adiestrador, porque día a día se toma más conciencia de lo importante que es prevenir y el valor de una asesoría antes de los problemas. Por eso, sea cual sea la relación con nuestras mascotas, una asesoría conductual con un profesional competente y actualizado siempre nos va a aportar, enseñándonos a diferenciar lo normal de lo anormal, descartando problemas médicos que pudieran estar influyendo en el comportamiento; nos ayudará a reconocer lo problemático, a analizar las posibles causas y nos entregará las herramientas necesarias para manejar estas conductas y poder lograr una convivencia armónica con nuestras mascotas para una larga y feliz vida juntos, que es lo que todos esperamos.

Ten en cuenta, que es más fácil prevenir que solucionar, por lo que no hay que esperar a vernos superados por los problemas antes de buscar una asesoría profesional.

 

 

 

Dra. María del Carmen Arroyo M.V

Consultora en Conducta